13 años sin Jaime Garzón

Otro año sin Jaime
Familiares y amigos del periodista y humorista colombiano Jaime Garzón conmemoran hoy el aniversario número 13 de su desaparición.
Al mismo tiempo reclaman que no haya impunidad en este caso. Si bien el desparecido paramilitar ‘Carlos Castaño’ está condenado a 38 años de prisión poco se sabe de quienes fueron sus cómplices y colaboradores en este crimen.
A las 5:50 de la madrugada de hoy lunes se cumplirán 4.748 días de la muerte de Jaime Garzón Forero a manos de sicarios, cuando se dirigía a trabajar.
La única condena por este crimen es la de Carlos Castaño, que como bien se sabe no pagó un solo día de prisión por este ni por ninguno de los crímenes en los que estuvo involucrado.

Durante estos 13 años, la familia del comunicador ha reclamado justicia para quienes al lado de Castaño participaron en la planeación y ejecución del crimen.
Astrid Garzón, hermano de Jaime espera que con la vinculación al proceso del ex subdirector del Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, José Miguel Narváez se pueda conocer una versión más amplia de los hechos y hayan nuevas condenas.
Los familiares están invitando a los colombianos a recordar la memoria de Garzón y a llevar mañana una flor al lugar donde fue asesinado frente a Corferias.
Garzón es recordado por los personajes que creo como el embolador de zapatos Heriberto de la Calle, el celador del Edificio Colombia Néstor Eli, Dioselina Tibaná, la encargada de la cocina de palacio y la presentadora Inti de la Hoz.
Los uso para criticar fuertemente a los gobiernos de la época y para advertir el creciente poder del paramilitarismo en los 90.

Adios al genio
El 13 de agosto de 1999 Jaime Garzón fue asesinado por sicarios a pocas cuadras de Radio Net. Motorizados lo interceptaron y le descargaron el gatillo cinco veces en la cabeza. Hoy rendimos homenaje a la memoria del mejor.
Rebelde y polémico como ninguno, controversial y carismático como pocos, Jaime Garzón, logró criticar las estructuras del país influenciando la opinión pública de forma sorprendente. A tal punto que se convirtió en una amenaza para los poderosos y como suele ocurrir en este territorio de mierda, lo silenciaron ‘a punta’ de bala.
Los inicios
Nació y vivió sus primeros años en La Perseverancia, un barrio de obreros y empleados que lo acogió en sus fértiles calles de tradición popular y clase media. Sus padres hicieron parte de un proceso migratorio tras la violencia de los años 50 que desangraba los campos y fueron a parar a este mágico lugar al centro de la ciudad. Con el correr de los años, Jaime fue tejiendo su pequeño mundo llenó de anécdotas sublimes y un sentido del humor tan poderoso como su retórica contra los villanos de la política nacional y sus cómplices.
Su naturaleza rebelde lo fue llevando por un éxodo prematuro de cada colegio por el que pasó, a tal punto que las profesoras de turno lo llamaban “la oveja negra”.
Su independencia y curiosidad desbordante lo llevaría al sendero de una mística que duro poco tiempo y fue cuando se transformó en un gigante de la revolución en plena época de fervor latinoamericano y hippismo extremo.

El llamado de la Izquierda
Jaime militó con el pelo largo, el rock and roll, la paz y el amor. La universidad pública y la bohemia de los bares lo llevaron a guardar en su mochila, como un amuleto poderoso, las páginas incendiarias de Marx y el Libro Rojo de Mao.
En la euforia de aquellos tiempos decidió entrar a la Universidad Nacional a estudiar Derecho. La causa de los pobres lo condujo a ser militante del Ejecito de Liberación Nacional, la guerrilla guevarista que tendría como bandera el Marxismo. Desencantado con el monte comenzó a imitar a los grandes personajes de la política nacional.
El bufón de la corte
Cuando comenzó Zoociedad grandes transformaciones o por lo menos la ilusión de cambio, rodeaba la atmosfera nacional y Jaime se consagró como el gran crítico de los vicios y manías de la política colombiana, el clientelismo y la corrupción.
Su inspiración y su verbo delirante iban en aumento. Con la popularidad disparada comenzó a inventar personajes maravillosos y remover las entrañas de una sociedad que naufragaba en la inmundicia y el hambre.
El paramilitarismo fue quien asesino al gran genio del Periodismo moderno. Los autores intelectuales de la gran mayoría de tragedias nacionales le arrebataron a Colombia su mejor comediante.
Cuando balearon la risa de un hombre poderoso, se llevaron la ilusión y las ganas de un pueblo que aún sueña con grandes cambios. Ríos humanos y coches fúnebres le rindieron el mejor de los homenajes.
Su recuerdo y su legado vivirán para siempre en nuestros corazones. Un pueblo con memoria que saldrá hoy a las calles a conmemorar un año más sin el más grande personaje de la tragicomedia urbana.

Redacción de El Periódico y EXTRA Bogotá.